Acompáñanos en este video recorriendo el este de Bali, una de las regiones menos concurridas por los turistas. Nos adentramos en el templo de Goa Lawah o cueva de los murciélagos, donde nos enfrentamos al terrible sonido de estos animales venidos a más en su cueva. Se trata de uno de los templos más antiguos de toda la isla, con más de 1.000 años de antigüedad fue construido a la entrada de la cueva que comunica este templo con el templo madre a unos 30km de distancia bajo tierra. Se dice que estos 30 kilómetros bajo tierra están repletos de murciélagos, que salen a cazar una vez cae la noche. Terrorífico.

Con el vello de punta nos dirigimos hacia la Blue Lagoon Beach, una pequeña cala a la que se accede a través del puerto de Padang Bai dirección norte. Se requiere el pago de un pequeño peaje (unas 2.000 rupias por moto) pero te permiten aparcar en el mirador que da a la cala. Se accede a la playa por una escalera tallada en la piedra que te conduce a través del restaurante. Por cierto, en el restaurante podéis disfrutar de una deliciosa comida local e internacional por un precio irrisorio y con vistas a la playa. Una vez en la arena, bueno, mejor veis el vídeo.

De la Blue Lagoon Beach ponemos rumbo a la famosa Virgin Beach o White Sand Beach. Esta playa es conocida en Bali por ser una de las mejores playas de arena blanca en toda la isla, y es que al adentrarse en el agua uno puede seguir disfrutando de arena bajo sus pies, en la mayoría de casos. La sorpresa nos la llevamos a mitad de camino de acceso. Habíamos leído que era gratuito acceder, aunque en verano te pedían las 2.000 rupias de rigor. Al llegar al peaje nos encontramos con que el vigilante nos quiere cobrar 10.000 rupias por cabeza, a lo que nos negamos en redondo. Sin pensarlo dos veces nos damos la vuelta en busca de un camino alternativo que nos aparece en maps.me, nuestra aplicación de GPS favorita.

Tras dar un rodeo de un par de kilómetros, nos encontramos en una calle paralela a la carretera principal, en la que el GPS nos dirige hacia un camino en que tan solo quedan los restos de un asfalto con varias décadas de antigüedad. Escalamos la cuesta con nuestras scooters a duras penas. Llegando a la cima nos encontramos de nuevo con un peaje. Intentamos en vano hacerle entender lo injusto que nos parece pagar por acceder a su playa, pero en vano. Pagamos las 2.000 rupias por cabeza y seguimos camino. Pasados unos minutos llegamos a una bifurcación, el camino de la derecha dirige al parking de coches, poco concurrido, y el de la izquierda que parece peatonal, lleva a las motos hasta la misma arena de la playa.

Este camino, como veréis en el video se trata de una pequeña pista de guijarros encofrados por el que caben muy justas dos scooters de manillar. Desciende desde lo alto de la cima donde se encuentra el parking de coches, hasta la misma arena de la playa, en la que puede uno aparcar entre las palmeras con unas vistas inmejorables junto a las barcas de los pescadores.

 

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