Empezamos la semana visitando un parque abandonado en las cercanias de Denpasar, la capital de Bali. Tras superar ciertos problemas con el acceso, en el que un señor nos quería cobrar por entrar al parque abandonado, conseguimos entrar por una de las multiples entradas laterales que tiene habilitadas el lugar. Aquí el consejo del día, si allá donde vais a hacer una visita se niegan a daros un ticket o comprobante, simplemente no paguéis. Hay mucho pirata suelto intentando hacer negocio a costa de los demás, pero toda atracción oficial debe ir acompañada siempre de un ticket.

El interior del parque es sobrecogedor. Se abandonó en plena construcción, es por eso por que no hay ningún tipo de rollercoaster, tan solo edificios, y sobretodo un enorme teatro, oscuro y profundo, del que ni tan siquiera la luz escapaba cual agujero negro. En su entrada no dejabamos de recordar las más aterradoras escenas de Rec. Lo que realmente nos tenía angustiados era la posibilidad de encontrarnos cocodrilos, algo que la leyenda urbana contaba. Finalmente ni encontramos cocodrilos, ni zombies, ni fantasmas, eso sí, nos fuimos del lugar con la extraña sensación de habernos dejado algo allí, una parte de nosotros tal vez.

Al dia siguiente ponemos rumbo a la cueva de elefante, en el centro de la isla. El templo de Goa Gajah esta ubicada en las cercanias de Ubud y se dice que es el único templo que mezcla los ritos Budista e Hinduista bajo un mismo techo. Bueno, esto de un mismo techo no es más que una forma de hablar, ya que los templos balineses se componen de múltiples casetas y receptaculos. A los pies de un arbol milenario se encuentra la famosa cueva de elefante, que da cabida a los dioses budistas e hinduistas a partes iguales.

La entrada al templo no es gratuita, pero merece la pena sentir la espiritualidad de un lugar tan mágico en la propia piel, perderse por sus caminos, respirar hondo en el interior de la cueva de elefante… Lo que sin duda os dejará más indiferentes será el “elefante”, para el cual necesitaréis de mucha imaginación para ver o intuir viendo el grabado de las piedras.

Tras la cueva de elefante nos dirigimos algo más al norte, con la intención de visitar el templo de las fuentes, o Pura Tirta Empul. Antes de llegar decidimos parar a comer, y fue aquí, en Tampak Siring donde la lluvia nos alcanzó. Alargamos la comida todo lo que pudimos, pero finalmente decidimos meternos bajo la lluvia para regresar al hotel, ya que no queríamos visitar el templo con lluvia, ni queriamos volver de noche.

Unos días después dejamos el Sri Mas Residence en Sukawati para regresar a Ubud, para alojarnos en el resort The Lokha Ubud. Llegamos como no, bajo una intensa lluvia, pero una vez habiéndonos acomodado, con ropa seca, empezamos a trabajar y disfrutar a partes iguales de las actividades del resort. Es sin duda un resort espectacular, tal vez demasiado, ya que en ocasiones no echas de menos salir de sus limites, pero para unas vacaciones de relax totalmente recomendable, especialmente la estancia en sus villas privadas con tu propia piscina y servicio de habitaciones las 24h del día.

Tras casi una semana alojados en este maravilloso resort compartiendo nuestros conocimientos llegó la hora de decir adiós, o mejor dicho, hasta pronto…

 

0